viernes, 17 de febrero de 2012

Ir por la vereda tropical...

      Ayer me dijeron que soy una colonizada del corazón. Cómo jode que la metrópolis se te meta por la ventrícula. El punto es que a veces no entiendo cómo es que sin uno darse cuenta termina en relaciones que son como el Estado Libre Asociado. El eslógan es perfecto: lo mejor de los dos mundos. Solo que habitar dos mundos a la vez, es no habitar ninguno del todo.
     Entonces, ¿cómo se descoloniza una en materia de amor? Quizás haya revuelta o un largo y peligroso silencio.

                                                                           ***

      Pero abajo el drama. Lo dijo ya Luis Rafael Sánchez, la vida es una cosa fenomenal, lo mismo pal de alante que pal de atrás.
      Esta mañana anduve en la Escuela de Artes Plásticas de San Juan. La vista era sobrecogedora. En esta Isla hay poco que hacer. Es vanidosa con causa. Y cuando sobra vanidad, falta razón. ¿Quién va a pensar en sus fealdades interiores con un sol así, con un azul así, con un verde así?  Por suerte, no alcancé a ver los delfines, que habría sido el colmo de la belleza. Qué peligrosa la belleza cuando esconde su propia sombra.
     Aquí esta semana hay algo de oscuridad. Han arrestado por corrupción a un alcalde que se llama Sol.
    Extraño cuando ir por la vereda tropical, era solo una canción.

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